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Parece mentira lo que estamos viviendo. Un sector que nos había acostumbrado a los titulares positivos, un sector que ha sacado siempre la cara por el país, el sector que, en un año tan difícil como el 2020, le cumplió a Colombia, hoy sigue llenando las primeras páginas, figurando en los titulares, pero esta vez, en jaque, inviabilizado a manos de quienes fomentan los bloqueos en las carreteras. 

Totalmente reprochable e injustificada esta situación. O ¿Cómo se podría justificar que integrantes de comunidades que han generado más de 2,000 bloqueos en el país en tan solo 25 días estén contribuyendo a la destrucción del empleo de sus propios vecinos y a vulnerar la seguridad alimentaria de sus hijos y los hijos de sus vecinos? ¿Qué explicación tiene que se estén generando amenazas contra quienes si quieren ir a trabajar para poder brindarle alimentación, educación y un techo a sus familias? ¿Cómo puede justificarse que por las vías de hecho quienes impiden la movilidad de la carga de alimentos, logren que las frutas y las hortalizas se dañen, que la leche tenga que ser derramada, que los animales: los pollos, los cerdos, peces mueran por falta de concentrado? Las imágenes que nos ha dejado esta protesta que, al cierre de esta revista completará más de 20 días, son trágicas, como trágico se ve el panorama en el campo colombiano. 

No puede ser que el derecho a la protesta social, que claro que está consagrado en nuestra Constitución cuando es pacífica, sea manchado por los bloqueos de las vías que violan el derecho a la vida, a la alimentación, a la movilidad y al trabajo de la inmensa mayoría de los colombianos. 

No puede ser que en Colombia, a manos de unos pocos, se esté atentando contra la seguridad alimentaria, se esté poniendo en riesgo la viabilidad de un sector tan importante como el sector agropecuario. 

No puede ser que los colombianos tengamos que resignarnos al desabastecimiento así sea transitorio, acostumbrarnos a la escasez. No puede ser que la comida se convierta ahora en una moneda de cambio para levantar los bloqueos en las vías. 

Desde la SAC hacemos un llamado a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas, para que pongan los ojos en Colombia, para que eviten que el derecho a la vida, que pasa por el derecho a la alimentación, siga siendo vulnerado. 

A la Fiscalía General de la Nación para que, con todo su rigor y contundencia, se judicialice y se de con los responsables intelectuales y, por supuesto, con quienes están materializando los bloqueos. 

Y lo más importante, a la sociedad en general, porque claro que entendemos que es a partir de la diferencia que se construye la democracia, porque claro que respetamos el derecho a protestar y a manifestar el descontento de manera pacífica, pero nos tiene que unir el rechazo a quienes de manera violenta, ilegítima e ilegal están atentando contra la vida, el trabajo y la alimentación de todos los colombianos. 

Bienvenido el diálogo, pero no con la comida de por medio, no con la comida como moneda de cambio, porque ¡Con la comida no se juega!

 

Jorge Enrique Bedoya Vizcaya 

Presidente SAC

@jbedoya.col

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