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Mientras que en 2020 eran 555.000 mujeres las que se desempeñaban en estos sectores, el año pasado se totalizaron 539.000 de ellas, lo que supuso una disminución 2,9%.

 

Adicional a lo anterior, es de resaltar la baja incidencia de las mujeres en estos sectores en relación con el total de población femenina en la ruralidad del país, y es que aunque no todas están en edad de trabajar, se calcula que la presencia femenina en el campo es cercana a 5,2 millones de personas.

“El campo no es ajeno a las dinámicas que existen en brechas laborales desde una perspectiva de género, este se ha caracterizado por una asociación, casi natural, de que los roles masculinos son socialmente más relevantes y por lo tanto como aquellos que realmente se van a remunerar, mientras que las mujeres tienen casi que la exclusividad del rol de cuidado”, manifestó Juliana Morad, profesora y codirectora del observatorio laboral de la Universidad Javeriana.

Y allí hay que mencionar, que los datos de la autoridad estadística muestran que el promedio de horas a la semana que una mujer emplea en las labores de cuidado del hogar son 24,8, frente a las 10,9 de los hombres.

De otro lado, el comportamiento trimestral de 2021 mostró que en el periodo octubre – diciembre se obtuvo el mayor registro de mujeres ocupadas en estos segmentos, al haber cerrado con un poco más de 616.000. Sin embargo, la brecha entre hombres y mujeres, que aunque es generalizada en varias de las industrias del país, se acentúa en las labores del campo con cifras abismales entre los dos sexos.

Así, en contraste con las 539.000 mujeres que participaron en actividades como agricultura, ganadería y pesca el año pasado, la cifra de los hombres para esas mismas tareas llegó a más de 2,8 millones. Es decir, quienes realizan este tipo de labores siguen siendo los hombres, con una incidencia que en el año reciente se situó en una participación de 83,9%, frente a 16% de las mujeres.

“Es deseable diseñar e implementar la creación de un sistema nacional público de cuidado que reconozca, redistribuya y reduzca el tiempo dedicado y actualmente no remunerado por las mujeres al trabajo de cuidado, que garantice el cuidado como derecho y transforme la división sexual del trabajo”, expresó Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio laboral Universidad del Rosario.

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