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No hay un mejor indicio para la recuperación económica del agro en Colombia que el crecimiento en exportaciones. Campesinos, productores y empresarios parecen ir de la mano en el resurgir del campo colombiano, luego de haber resistido los embates de la pandemia del covid-19 y del paro nacional, que puso en jaque la producción local.

Después del año más duro de la pandemia, el aguacate hass sigue siendo la joya de la corona colombiana en materia de exportaciones, a pesar de que el café siga siendo el número uno en ventas internacionales. Los mercados europeos, norteamericanos, asiáticos y de medio oriente cada vez se abren más al hass, que, junto al mango, a la carne bovina, la leche y la lima tahití jalonaron las exportaciones del país.

A medio camino de 2021, el agro colombiano tiene todo el potencial para seguir creciendo internacionalmente en materia de exportaciones, pues la reactivación del campo todavía tiene tela que cortar. Con lo rápido que ha avanzado el ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa, sumado a las empresas nacionales que se unen a los protocolos del ICA para exportar, las cifras seguramente seguirán creciendo, lo que también debe beneficiar a los productores locales.

Para aquellos que madrugan a sembrar café o a ordenar vacas, los programas del Estado deben seguir dándoles apoyo, no solo en materia económica para la compra de equipos y la tecnificación del campo, sino también en materia de conectividad y vínculos comerciales, pues con una cosecha vendida es más fácil volver a sembrar.

El 2021, como año de recuperación, puede sentar las bases para un 2022 todavía más próspero para el agro, sin duda uno de los sectores más importantes para el crecimiento de la economía colombiana, la generación de empleo y el engranaje de la cadena productiva de la Nación.

 

SALOMÓN ASMAR

Periodista en Diario La República

 

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